Alabaster
Este restaurante del grupo gallego Amicalia es una auténtica joya para quienes todavía disfrutan de una comida sin prisas, con producto de primer nivel y un servicio que marca la diferencia.
La atención es de esas que ya casi no se encuentran: profesional, cercana y perfectamente medida. El comedor con mantel de tela, amplitud entre mesas y no hay doble turno. Un auténtico lujo en el Madrid actual.
- Conjunto: 5/5
- Precio/ calidad: 5/5
- Calidad/ producto: 5/5
- Lugar/ decoración: 5/5
- Servicio: 5/5
Navajas a la brasa fuera de carta simplemente perfectas. Producto sobresaliente tratado con el máximo respeto. Un 10.

Zamburiñas curadas en agua de mar con vinagreta de estragón. Un bocado espectacular, delicado y lleno de matices.

Salpicón gallego de buey de mar, cigalas y mejillones fue una auténtica maravilla. Fresco y equilibrado.

Aperitivo de la casa que estaba para chuparse los dedos.

Pisco sour impecable.

Arroz seco de puntillitas con mahonesa de ajo asado. Punto exacto del arroz y lleno de sabor. Sobresaliente.

Merluza de pincho con pilpil de limón y espinacas, uno de los emblemas de la casa. Cocción impecable, jugosidad absoluta y un equilibrio perfecto. Difícil encontrarle una pega.
Pichón asado, royal de foie y crema de tupinambo. Intensidad, elegancia y una ejecución sencillamente perfecta.
Soufflé de merengue tostado y crema de limón estaba delicado, ligero y lleno de sabor. Un final fantástico.

La atención es de esas que ya casi no se encuentran: profesional, cercana y perfectamente medida. El comedor con mantel de tela, amplitud entre mesas y no hay doble turno. Un auténtico lujo en el Madrid actual.
- Conjunto: 5/5
- Precio/ calidad: 5/5
- Calidad/ producto: 5/5
- Lugar/ decoración: 5/5
- Servicio: 5/5
Navajas a la brasa fuera de carta simplemente perfectas. Producto sobresaliente tratado con el máximo respeto. Un 10.

Zamburiñas curadas en agua de mar con vinagreta de estragón. Un bocado espectacular, delicado y lleno de matices.

Salpicón gallego de buey de mar, cigalas y mejillones fue una auténtica maravilla. Fresco y equilibrado.

Aperitivo de la casa que estaba para chuparse los dedos.


Arroz seco de puntillitas con mahonesa de ajo asado. Punto exacto del arroz y lleno de sabor. Sobresaliente.

Merluza de pincho con pilpil de limón y espinacas, uno de los emblemas de la casa. Cocción impecable, jugosidad absoluta y un equilibrio perfecto. Difícil encontrarle una pega.
Pichón asado, royal de foie y crema de tupinambo. Intensidad, elegancia y una ejecución sencillamente perfecta.
Soufflé de merengue tostado y crema de limón estaba delicado, ligero y lleno de sabor. Un final fantástico.

Tocino de cielo con crema de fruta de la pasión y canela puso el broche final. Dulce, equilibrado y absolutamente adictivo.










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