Sikil
Sikil es un sitio escondido en Valladolid (México), con un ambiente increíble que te atrapa desde que entras. La decoración me encantó: cuidada, con muchísimo encanto, y una terracita interior preciosa que le da un aire íntimo y relajado. Música agradable, buena vibra y el lugar perfecto para sentarte a comer sin prisas… porque, además, todo estaba buenísimo.
Empezamos con el ceviche de pesca del día, preparado con leche de tigre de lima y chile xcatic, pesca fresca de Río Lagartos, tomatillos, elote tierno asado y polvo de recado negro. Simplemente espectacular. Fresco, equilibrado y lleno de sabor. Sin duda, de los mejores ceviches que hemos probado.
“TSI’IK” de carne ahumada, con 100 g de carne ahumada de Temozón, adobo de tomates asados, chile habanero y aguacate local. Un platillo intenso, bien balanceado y lleno de carácter. Literalmente, para chuparse los dedos: picante justo, sabor ahumado profundo y una combinación que te hace querer repetir sin pensarlo.
Seguimos con el “Kots’ob”, tortillas con hoja santa rellenas de 150 g de carne ahumada de Temozón, puré de ibestoksel y pipián de quelites. Buenísimo, profundo, reconfortante y con un sabor que se queda contigo. Un plato que habla por sí solo.
Para acompañar, margaritas, que nunca fallan. Probamos también la margarita spicy, que estaba buena, aunque personalmente me quedo con la clásica.
Empezamos con el ceviche de pesca del día, preparado con leche de tigre de lima y chile xcatic, pesca fresca de Río Lagartos, tomatillos, elote tierno asado y polvo de recado negro. Simplemente espectacular. Fresco, equilibrado y lleno de sabor. Sin duda, de los mejores ceviches que hemos probado.
“TSI’IK” de carne ahumada, con 100 g de carne ahumada de Temozón, adobo de tomates asados, chile habanero y aguacate local. Un platillo intenso, bien balanceado y lleno de carácter. Literalmente, para chuparse los dedos: picante justo, sabor ahumado profundo y una combinación que te hace querer repetir sin pensarlo.
Para acompañar, margaritas, que nunca fallan. Probamos también la margarita spicy, que estaba buena, aunque personalmente me quedo con la clásica.
Otro imperdible fueron los pimientos rellenos de quesillo: tortilla gruesa tradicional con quesillo, chirmole, longaniza, pepino blanco y cebollín. Increíble. La longaniza está a otro nivel, y es que probarla en Valladolid es casi obligatorio, porque aquí es realmente especial.








Comentarios
Publicar un comentario