Bistronomika

Fuimos a Bistronómika con expectativas altas y, lamentablemente, el sitio nos defraudó bastante.

Para empezar, el servicio dejaba mucho que desear. Justito, un 5 raspado, y eso duele todavía más cuando estás pagando casi 100 € por cabeza. A ese precio esperas una atención cuidada, profesional y con mínimos gestos de educación, y aquí no fue el caso. De hecho, pedimos una serie de cosas que directamente no se ofrecieron.

Un ejemplo claro del nivel del servicio: el camarero tiró una copa de vino tinto sobre la mesa, salpicando a mi padre. No pidió perdón, no intentó limpiarlo ni traer nada para solucionarlo; simplemente dijo “bueno, esto se absorbe” y punto. Una actitud totalmente inaceptable para un sitio de este supuesto nivel.

El local, eso sí, hay que reconocerlo: es bonito y agradable.

En resumen, un sitio con buena estética y algunos platos bien ejecutados, pero con un servicio muy por debajo de lo esperado y una relación calidad-precio totalmente descompensada. Una experiencia que, por desgracia, no repetiríamos.

 - Conjunto 2,5/5
- Precio/calidad 1/5
- Calidad del producto 4/5
- Servicio 2,5/5



Gilda Bistronómika: lo único que realmente mereció la pena. Estaba buenísima.


Rodaballo: aquí viene lo más sangrante. Ese trocito costaba casi 60 €. Estaba rico, sí, pero no cuesta ni de lejos lo que cobran por él.



Venía acompañado de unas patatas muy ricas. 


Flan de leche ecológica y yemas de corral: rico y bien hecho.


Tocino de cielo: muy bueno.


Alcachofa con gamba (fuera de carta): sabrosa, pero sinceramente me esperaba alguna gamba más.

                                               

Aperitivo que fue de lo mejor de la comida. 




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