Toque

Si existe un lugar en Madrid que merezca llamarse templo gastronómico, ese es TOQUE, la casa del chef Lucas Vega Toque. Un restaurante en Majadahonda, grande, luminoso, con personalidad, y una cocina que es una maravilla absoluta. Cada plato es una declaración de intención: producto, técnica y sabor llevados al límite. 

Comimos de auténtico escándalo. La carta está llena de guiños creativos que sorprenden sin ser pretenciosos, perfectamente ejecutados y con una identidad muy clara. En Toque no comes: vives la comida.

Un sitio que demuestra que cuando un cocinero tiene visión y respeto por el producto, se nota en cada detalle.

- Conjunto: 5/5
- Precio/ calidad: 5/5
- Calidad/ producto: 5/5
- Lugar/ decoración: 5/5
- Servicio: 5/5

Sándwich de solomillo de vaca, cremoso de setas, queso comté y parmesano. Empezamos fuerte. El primer plato y ya el mejor de todos. Un sándwich jugoso, intenso, lleno de matices y con un equilibrio perfecto entre la potencia del solomillo y la cremosidad del queso y las setas. Un espectáculo.



Focaccia de atún rojo. Un bocado delicado, suave y lleno de sabor. El tipo de plato que no puedes no pedir si vienes. Perfecta.

Mejillones de bouchot con salsa de mantequilla, manzanilla, aceite de albahaca y dados de patata frita. Platazo. La salsa es adictiva, sedosa, aromática… y los dados de patata le dan el toque crujiente que lo hace redondo. Riquísimos, espectaculares. Te limpia el alma.


Tarta templada de chocolate con helado de mascarpone. Impresionante. Golosa, equilibrada, y con ese punto caliente-frío que siempre funciona. Una bomba deliciosa.
 
                                                         

Tarta de leche. Sencilla y sublime. De esas que te comes “solo un poquito” y terminas con el plato limpio. Para chuparse los dedos.


Croqueta de jamón ibérico. Muy cremosa, intensa, con sabor real a jamón. Nada más que añadir: me encantó.




Foto del lugar:








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