Singapur
Tuve uno de los viajes más deliciosos de mi vida, y no podía dejar de compartir con vosotros los momentos que todavía me están saboreando el paladar:
No Signboard Seafood: aquí comí el mejor chili crab de mi vida. Salsa picante, un poco dulce, un umami perfectísimo… y el pan frito para mojar: puro vicio. Y de remate, arroz frito que merecía matrícula de honor. Es un restaurante bastante grande por lo que no cro que sea necesario reservar.
Luego, en Lau Pa Sat, bajamos a la calle de los satays (la Satay Street) y pedimos dos brochetas de carne y una de gambas (creo recordar que puestos 7 y 9). Asadas al carbón, jugosas y con esa salsa de cacahuete que es otro universo. También me dejé tentar por un butter chicken para chuparse los dedos: cremoso, especiado en su punto, reconfortante como un abrazo culinario.
Y para cerrar la noche, fuimos al Hawker Chan en Chinatown (sí, el puesto que ganó una estrella Michelin). Pedí su famoso pato con arroz al estilo soya. La carne es suave, la piel brillante con esa salsa melosa, y el arroz simplemente… suena sencillo, pero es brutal cuando lo mojas en la salsa. Un plato humilde con alma de estrella.
No Signboard Seafood: aquí comí el mejor chili crab de mi vida. Salsa picante, un poco dulce, un umami perfectísimo… y el pan frito para mojar: puro vicio. Y de remate, arroz frito que merecía matrícula de honor. Es un restaurante bastante grande por lo que no cro que sea necesario reservar.
Luego, en Lau Pa Sat, bajamos a la calle de los satays (la Satay Street) y pedimos dos brochetas de carne y una de gambas (creo recordar que puestos 7 y 9). Asadas al carbón, jugosas y con esa salsa de cacahuete que es otro universo. También me dejé tentar por un butter chicken para chuparse los dedos: cremoso, especiado en su punto, reconfortante como un abrazo culinario.
Y para cerrar la noche, fuimos al Hawker Chan en Chinatown (sí, el puesto que ganó una estrella Michelin). Pedí su famoso pato con arroz al estilo soya. La carne es suave, la piel brillante con esa salsa melosa, y el arroz simplemente… suena sencillo, pero es brutal cuando lo mojas en la salsa. Un plato humilde con alma de estrella.



















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