Osaka
Llegamos a Dotonbori con hambre y expectativas altas, y no decepcionó. Nos fuimos directos a probar el famoso katsusando de cerdo (sí, esa maravilla crujiente y jugosa entre pan suave), que dicen es de los mejores de Osaka... y sí, se come bastante bien. Acompañamos con una sopita de tomate reconfortante, simple pero muy sabrosa. Una combinación inesperada, pero que funcionó.
Al día siguiente, decidimos lanzarnos a explorar la comida callejera, empezando por los infames takoyaki (bolas de pulpo). Spoiler: mejor ni hablamos de ellos... fail total. Por suerte, la redención llegó rápido en el mercado de Kuromon, donde nos desquitamos con una buena variedad de nigiris frescos y deliciosos.
Al día siguiente, decidimos lanzarnos a explorar la comida callejera, empezando por los infames takoyaki (bolas de pulpo). Spoiler: mejor ni hablamos de ellos... fail total. Por suerte, la redención llegó rápido en el mercado de Kuromon, donde nos desquitamos con una buena variedad de nigiris frescos y deliciosos.













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